Archivos por Etiqueta: putas

Ser o no ser una suelta, es la pregunta

4 nov

¿Cuántas parejas sexuales puede sumar una mujer a sus treintas sin ser considerada “una suelta”? Fuerte la pregunta, pero más fuertes aún fueron las respuestas que recibí. Según la Organización Mundial de la Salud, se considera como promiscua a la persona que tiene más de dos parejas sexuales en un período de seis meses. Hagamos el ejercicio de pensar en una mujer promedio, ni muy linda ni muy fea, ni muy simpática ni muy pesada, que comienza su vida sexual a los 18 años y se suscribe dentro de los parámetros de la OMS: a los 30 años podría contar hasta con unas 48 parejas sexuales distintas y sin ser considerada promiscua por la entidad sanitaria mundial.

Ahora, lo que opina el ciudadano de a pie, que comenta con carita de asco la vida sexual de la vecina, es totalmente diferente.

Si nos salimos de ese ejercicio básico, y pensamos en una mujer que en sus inicios de la actividad sexual fue más lenta, más tímida o más recatada, pero que a medida que creció se le fueron soltando las trenzas, quizás el número 48 se mantenga, pero en un tiempo más acotado; por lo tanto tiene la misma cantidad de parejas sexuales, pero distribuidas en un menor espacio temporal. ¿Eso la hace más casquivana? Según las respuestas que recibí a mi encuesta, definitivamente sí.

Y más sorprendente aún, al menos para mí, fue la necesidad imperativa de silencio. Muchos me decían “no importa cuantas parejas sexuales haya tenido, mientras nadie se entere”, “que tenga las que quiera, pero que sea piola”, entonces entendí que es más importante parecer que ser. Que a nadie le importa tu vida sexual mientras no se note, mientras no se enteren, mientras sea estrictamente privada. Y eso nos da cuenta de una sociedad que se las viene a dar de evolucionada, que se cree grande y desarrollada, pero que finalmente no es más que un reservorio de conservadores travestidos de liberales.

Sólo unos pocos respondieron a mi pregunta con un potente “¿y a quién podría importarle el número de parejas que ha tenido una mujer?”, y a esos les saco el sombrero, porque la verdad es que estoy convencida de que a nadie debiera importarle. A mí, al menos, no me importa el número, me importan sí un poco más, las razones.

Aquella que ha tenido 50 parejas sexuales en su vida porque es candente y le gusta el sexo, bienvenida sea. Pero aquella que ha tenido sólo tres parejas sexuales pero cuyo fin ha sido obtener no placer, si no beneficios de algún tipo, como status, pega, reconocimiento público, o lo que sea, esa mujer me parece harto más maraca que la que anda con el Hipoglós en la cartera. Y no me refiero a las prostitutas, ellas simplemente hacen su pega y cobran sus merecidos honorarios. Me refiero a esas otras, que usando sombra celeste en los ojos cambian sexo por pantalla, esas son “the real sueltas”, o las que cambian sexo por oficina y cargo nuevo, o sexo por auto del año, o sexo por vivir en una casa grande situada una comuna más arriba, más cerquita de la cordillera… insisto, para mí es cuestión del fin y no del medio. Quisiera redefinir con vuestro apoyo, el concepto de maraca, ya no subyugado al número de parejas sexuales, si no, a los motivos del coito.

Además, siempre he sido partidaria de la filosofía que dice que la práctica hace al maestro, y que los mejores médicos cirujanos son aquellos que han pasado por la sala de urgencias, donde te toca de todo, y debes aprender a manejar una variedad inmensa de técnicas y soluciones distintas para enfrentar un abanico tremendo de pacientes y complicaciones. A la hora del sexo, no es distinto.

Y claro, entendamos también que en una sociedad como la chilena, dominada por los cánones morales judeo cristianos, donde nuestro Presidente invoca a Dios en cada uno de sus discursos y sus ministros le ponen nombres de santos a cada operación de rescate, supongo que no es un escenario ideal para ir pregonando que el sexo no tiene por qué ser exclusivamente reproductivo y que sirve mucho como actividad recreativa, lúdica, liberadora y desestresante. Pero para qué vamos a decir eso en público, mejor lo pensamos para callado, cerramos la puerta con llave, compramos una caja de condones, y tiramos en silencio. Y ojalá que la vecina no se entere.

**columna publicada en Publimetro el 2 de noviembre del 2011.

El gran remate de traseros

22 feb

Discuten sobre la creación de un barrio rojo en Santiago, ¿pero para qué?

Para que putas y maricones, depravados, traficantes y drogadictos tengan su punto de encuentro, un lugar de tertulia grata y amena…

Pero yo me pregunto ¿para qué?

Si las putas se venden ya en los ministerios y no por tarifas muy altas; los maricones se esconden dentro de trajes de diseñador y corbatas italianas gerenciando países; no son las otrora locas de San Camilo, ni la Morgan del Circo Timoteo, ni mucho menos.

Los traficantes tienen su propia fiesta en los palacios de justicia, los drogadictos se sientan con alma de todopoderosos en los escritorios de tribunales y los depravados ya se han casado con Dios y son defendidos en sus iglesias por miles de feligreses.

Por qué mejor no nos dejamos de pelotudeces hipócritas y no sólo modificamos antiguas y perfeccionadas técnicas ancestrales como la del sobresueldo y la coima; y dejamos la prostitución en paz de una vez; porque hoy no es ilegal, y las bicentenarias meretrices chilenas gozan de la gratuidad de los exámenes sanitarios obligatorios y de la entrega de condones en consultorios (menos mal) y hasta portan carné de trabajadoras sexuales “vacunadas y desparasitadas”, y si son sorprendidas prestando u ofreciendo sus tan placenteros servicios a la comunidad sin dichos papeles al día, se las llevan derechito a una institución de salud. Porque digan lo que digan, las putas en Chile, serán feas, pero al menos son limpias.

Lo que cada uno haga con su cuerpo debiera ser cosa de cada quien, y nadie tiene el derecho de cuestionar, y menos aún de castigar, lo que dos adultos hagan en consentimiento en cuestiones de experimentación sexual.

Si quieren llevar a alguien a la cárcel, que sea a aquellos que se cuelgan de la inseguridad en la que viven las putas y profitan cuan parásitos de su condición de trabajadoras socialmente indeseables y altamente vulnerables; prometiendo el cielo y la tierra, obligando a trabajar a menores de edad y, en muchos de los casos, también protagonizando maltratos físicos y psicológicos. Esta crueldad es la que debieran sancionar y no ir por la vida juzgando a la gente por lo que hace con su trasero; mal que mal, en algún momento todos no prostituimos física o intelectualmente y todas llevamos una maraca dentro. Eso debiera darnos vergüenza, y no si algunos están dispuestos al sexo por dinero; porque la verdad, es que prefiero a los que venden el poto por sobre quienes rematan sus principios al mejor postor.

Esa escort, no es puta

20 ene

A ver, no nos contemos los caracteres entre twitteros; a la scort María Carolina la conocemos hace bastante y al “tranquilo papá” también, lo que está en juego hoy no es la reputación de Edmundito, que pelotudo y todo es un libro abierto, no me van a decir que se sorprendieron con la noticia de que su presita la tiene como una aceituna, si con esa voz de pito y esos lloriqueos mamones no podíamos esperar otra cosa.

Seamos serios y analicemos lo que de verdad importa; y lo que de verdad importa no es que María Carolina sea puta fina y distinguida y se jacte de ser LA escort chilena; lo que de verdad importa es que María Carolina se fue de tarro, se le cayó el cassette y soltó la pepa; y eso, en el mundo del sexo a cambio de dinero, no se perdona. La primera virtud que debe tener una puta, es la discreción, y eso no se hace mijita; no sé como la habrá educado su mami, pero cuando una señorita se lo deja poner a cambio de lucas; se lleva el nombre del dueño de la billetera a la tumba.

Y claro que coincidimos en que el mini futbolero cometió un acto de suma imbecilidad al pagar con cheque las prestaciones sexuales de la diva cabaretera, y que se pasó simplemente de aweonao al darle orden de no pago; pero María Carolina es una mujer grande que sabe perfectamente lo que hace y que no es primera vez que satisface las necesidades de los faranduleros de poca monta que buscan medir el aceite sin tener que pasar por el ritual clásico de apareamiento.

Pero chiquilla linda, con ese trasero precioso que usted tiene, cómo puede ser tan gila de recibirle un cheque al hombre que trató que suicidarse a los pies de la Virgen en un cerro, y que hoy sale en la TV acusado de golpear a su mujer y psicopatearla para llevarse la guagua?

Moraleja 1: si tienes sexo a cambio de dinero es tu problema, pero paga en efectivo y cobra en cash y por adelantado.

Moraleja 2: la puta que hociconea no es puta, es maraca.

Moraleja 3: si Edmundo quiere contigo; huye.

Moraleja 4: María Carolina, te robaron un polvo, da aviso a Carabineros.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 32.364 seguidores