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La estructura principal del Hotel Oloffson es una mansión de estilo neogótico del siglo XIX, en medio de un jardín tropical, y se encuentra ubicado en el centro de Puerto Príncipe, ahí se presentaba RAM esa noche, una banda famosísima, música afro con toques vudú y liderada por un rucio muy alto que desentona en la tonalidad oscura de la banda, él es hijo de pareja biétnica y encabeza el conjunto musical más popular  de Haití.

Después de haber pasado una semana metida en las zonas más pobres y devastadas por el terremoto haitiano, me pareció que estar tomando Giner Ale con hielo en el único hotel de ese calibre en Puerto Príncipe, era un lujo asiático. Me dispuse a disfrutarlo.

Lleno de extranjeros, todos los blancos de visita en la ciudad tienen como paso obligado ir a ver a RAM, y los haitianos con plata y poder, encuentran en este evento semanal un espacio propicio para hacer ostentación de su status, y por supuesto, conocer “gringas” calientes que van en busca de un affair negro.  Putas, también hay muchas putas, saben que ahí hay mucho extranjero lejos de casa, necesitado y con curiosidad de probar el sabor caribeño. Entre los viejos blancos rancios buscando putas VIP, los jóvenes haitianos de familias adineradas y las blancas calientes engrupiéndose morochos turgentes y las negras que movían músculos del cuerpo que yo no sabía que existían; apareció entonces a quien llamaré Joel. Un joven haitiano de unos 30 años. Me miraba insistentemente desde el otro costado de la sala. Bailamos con furia. Al cabo de un rato, y de saber que Joel era un contratista que trabajaba con las ONG de la ciudad, y de que él se enterara que yo era chilena, estaba por un voluntariado en Haití y regresaría a casa dentro de 3 días, la conversación fue la siguiente:

Joel: Dame tu número de teléfono

Yo: No tengo teléfono en Haití, solo vine por unos días

Joel: Pues yo necesito hablar contigo antes de que te vayas, dame tu dirección y te paso a dejar el teléfono que tú quieras, ¿qué te gusta? un iPhone, un Galaxy? Pide el que quieras.

Yo: ajajajaja pero Joel, si solo estaré unos días más, no necesito un teléfono. – No podía parecerme más adorablemente ingenuo-

Joel: ¿Cuándo es tu vuelo? Dame el contacto de tu agencia de viajes para hablarles, yo pago la diferencia, pero tu no te vas en tres días, qué te parece quedarte unas 2 semanas más? Dame el número de tu agencia, que yo los llamo.

Yo: Pero Joel, me voy en 3 días, ya está. No tengo por qué quedarme, no necesito que les pagues nada a la agencia, no necesito un celular de última moda. Buena onda, pero no gracias! –Reía a mandíbula batiente-

Joel: Tú no entiendes nada. Quiero que te quedes conmigo. ¿Sabes por qué no me he casado con una mujer haitiana? Por que ellas no quieren tener sexo todos los días. Todo mi dinero podría ser tuyo y de tu hija, las trataría como reinas, tendrían todo lo que necesitan. La vas a buscar a Chile y te regresas con ella, yo acá las espero con todo listo. Podrían tener lo que quieran, y ser muy felices con este negro.

Entonces entendí que esto con lo que yo estaba gozando de tanto reírme, era en serio. Que efectivamente en un país lleno de carencias, muchas veces el cariño se compra con seguridad económica, y ofrecer holgura  financiera es ofrecer felicidad irreprochable. Y claro, ofrecer sexo sagradamente diario a una “gringa” como yo, debió parecerle el broche de oro, no sólo me iba a poner su tremenda corneta de negro mitológico, si no que me la iba a poner todos los días de la vida!!! La verdad es que eso me costó rechazarlo. Ajajajajaja logré imaginarme esas fotos mentales del moreno turgente sudado y dudé… pero fuera de bromas, me preocupó seriamente entender que cuando hay carencias así de graves, finalmente las prioridades para establecer tus felicidades se modifican a tal punto.

Sentí que era una historia similar a la de Anita Alvarado, y que la única diferencia que había entre la Geisha Chilena y yo, era que yo no sabía lo que era experimentar necesidades tan básicas para la subsistencia, y eso era quizás lo único que hacía la diferencia entre ella y yo. Entre que ella dijera que si al japonés que le ofrecía la vida entera y algo más; y que yo me riera de la propuesta de Joel, que si la tomamos desde su propio contexto, era la propuesta más honesta y espléndida que él me podía hacer.

Le deseé toda la suerte del mundo a Joel, y por sobre todo, todo el amor del mundo y ojalá sin teléfono de última moda de por medio. Lo besé en la mejilla y subí al Tap Tap que me esperaba en la puerta. Era una Cenicienta chilena que no dejaba un zapato de cristal botado antes de subirse a la carroza que la llevaría de regreso a la realidad. Una realidad donde las hadas madrinas no son teléfonos de moda, ni los príncipes azules te ofrecen sexo mítico para toda la vida. Oye Disney, te falta calle.

 

** Más relatos del viaje:  Haití 01: Terrores de blancos, Haití 02: Tap Tap se pasea al Transantiago, Haití 03: El fútbol lo vemos en la peluquería

**Mi viaje y estadía en Haití son parte de un proyecto colaborativo entre The Melton Foundation y Fundación América Solidaria Haití, para capacitar a sus voluntarios y staff en temas de comunicación estratégica que permita apoyarlos en la difusión y sustentabilidad de la labor voluntaria que realizan en 17 proyectos de salud, desarrollo productivo y educación; con especial foco en población infantil y adolescente en los que trabajan 19 profesionales voluntarios y 6 profesionales como parte de un equipo ejecutivo en colaboración con diversos socios territoriales y organizaciones de carácter local e internacional.  Esta serie de relatos acerca del viaje no representan necesariamente el pensamiento de ambas organizaciones y son de mi entera responsabilidad**

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8 pensamientos en “Haití 04: Los príncipes te ofrecen sexo mítico

  1. Muchas gracias Ruffi!! me sacaste un montón de carcajadas!! Gracias por alegrarme el comienzo de semana.. te pasaste!!
    Pero ni siquiera un Touch and go pal pobre negro falto de amor???! jajaja Un aplauso 🙂

  2. Divertido relato que después de hacer reír, lo esencial…

    “Cuando hay carencias así de graves, finalmente las prioridades para establecer tus felicidades se modifican a tal punto.”

    …me hizo pensar en varias posibilidades tan absurdas y a la vez tan reales, como lo inútil de una barra de oro en una isla desierta o una moneda de cincuenta centavos en cualquier ciudad, sin mencionar el choque de las diferencias culturales, donde los valores se acomodan a discreción.

  3. Y lamentablemente en Chilito, muchas veces se privilegia la estabilidad y holgura económica por sobre el fin de una relación. No es raro ver parejas con vidas paralelas pero aún juntas por apariencias y las lucas que mantienen en pie relaciones ya corruptas por el hastío o inclinaciones sexuales…

  4. Incorruptible. Una moral a prueba de promesas irresistibles jajajaja pero Valentina tiene razón: Na ni Ná? Ni siquiera pa otra columna? O te reservas lo mejor pa un cuento o una novela.
    Saludos Grandiosa

  5. ” no sólo me iba a poner su tremenda corneta de negro mitológico, si no que me la iba a poner todos los días de la vida!!!”. esta frase me sigue sacando carcajadas… te las mandaste!!!!! jajajaja.

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