Home

primeracita

Oh por dios, ¡cómo odio las primeras citas! nada en el mundo me parece más desagradable, más plástico y menos espontáneo que una primera cita. Debe ser por ese tufo a perfección que suelen tener, ese insistente tratar de ser perfecto o ser lo que el otro espera que seas.  Las primeras citas tienden a ser una herramienta para conseguir una segunda cita, y creo que es exactamente ahí donde radica lo rancia de su naturaleza, no se disfrutan en si mismas, si no que son usadas como una herramienta para llegar a la que sigue.

Yo, a diferencia de la normalidad de los seres humanos, amo la verdad, amo al ser humano imperfecto, no me molestan las rutinas y no me maravilla la pirotecnia. Odio el cliché hollywoodense de las velas y las flores, la música perfecta y la conversación a media luz; prefiero mil veces una primera cita que me muestre al ser humano en su hábitat natural y no en una maqueta cinematográfica que no se acerca a su realidad. Y por eso, suelo odiar las primeras citas.

En mis primeras citas soy la peor versión de mí, voy feucha, ojalá con buzo, sin maquillaje y en lo posible chascona. Si ese tipo aún quiere volver a verme después de ese primer mamarracho garabatero y buena para hacerle bullying, entonces de verdad tienen ganas de estar conmigo y no le teme a mi versión recién despertada, de mal humor y con la pintura corrida. Ese galán entonces merece una segunda oportunidad. Quiero siempre pasar de esa primera cita de forma inmediata al momento en que vemos las noticias con las piernas enredadas, y comemos huevos revueltos el domingo por la mañana, o el peo… porque el peo es la verdadera prueba de amor y confianza.

Pero posiblemente, mi excentricidad en esto, ha atraído a algunos hombres que me han dado primeras citas simplemente perfectas, y han sido perfectas desde la imperfección y cotidianidad de ellas, quiero contarles cuales han sido mis citas más perfectas, las ganadoras del premio al recuerdo y al cariño más allá de lo que pasara después de esa cita:

Necesito un auto para ir a un matrimonio: eso decía su mensaje en tuiter, yo no lo conocía, pero siempre me había parecido perfecto lo que escribía, así que respondí a su tuit con un “invítame y yo pongo el auto”. Fue un piscinazo que podría haber terminado en un “jajajaja”, pero terminó en un “a qué hora y dónde te paso a buscar”. Nunca nos habíamos visto y yo era la pareja para el matrimonio donde él sería padrino ajajajaja. Llegó a buscarme y cuando abrí la puerta estallamos de risa, ninguno podía creer la huevada que estábamos haciendo, pero a nadie le importó, aun no llegábamos al matri y ya nos divertíamos. En la mesa, le contábamos a la gente que no nos conocíamos y que ésta era nuestra primera cita, todos se reían y nadie nos creía tal bizarrada. Bailamos hasta el amanecer, fuimos el alma de la fiesta, todos nos amaban y decían que éramos la pareja perfecta. Nosotros también los creíamos.

Te invito a pintar un departamento: ajajaja esta fue maravillosa, un día cualquiera de verano dije que me gustaban los helados Centella, él me respondió que si lo ayudaba a pintar el departamento de su amiga, él me invitaba un Centella. ¿Cómo rehusarse a tan atractiva propuesta? Me puse la peor ropa que encontré y me fui a pintar el departamento, estaban él, su amiga, un bong gigante lleno de marihuana y muchas brochas y rodillos con pintura. Pintamos toda la tarde, nos reímos hasta que me salieron abdominales, sudamos como caballo de bandido y terminamos de pintar hechos mierda, sucios y agotados. Por cierto, una cita para recordar.

Carrete mapuche subversivo: siempre me han gustado los hombres con arrojo, los revolucionarios, los subversivos y desordenados; entonces llegó uno de esos que hasta presos han estado por andar defendiendo la causa mapuche, de esos con voz y cuerpo para levantar la bandera del kultrún, y en nuestra primera cita me invitó a un carrete piola en casa de un amigo suyo, extranjero que vivía en Temuco; estaba invitada a esta tertulia la madre de unos de los mártires de la causa. A ella, sólo la había visto yo en las noticias, el dueño de casa preparaba una fusión de comida tropical y mapuche, llegó un amigo periodista español y un mapuche de antología que vivía en la montaña y del que ya se escriben leyendas del verdadero amor, porque según nos contó, “el problema del mapuche es que el mapuche ama” y así nos enterábamos de sus profundos idilios con extranjeras que venían a estudiar la causa y lucha mapuche… aprendimos de lo humano y lo divino, nos reímos y nos lamentamos, pero por sobre todo: conversamos sin parar hasta que salió el sol y tomamos desayuno de regreso en mi departamento. La destreza intelectual y cultural, siempre me ha prendido algo más que la razón.

Bingo!: esta no fue una primera cita, pero sí una cita perfecta. A un joven se le ocurrió llevarme a un bingo. Si weón, a un bingo, de esos de beneficio, en lugares de mierda y sin ninguna expectativa, en este caso, junto a una penitenciaría! ajajajajaaj Llegamos y estaban sus amigos de la vida, un par de parientes y claro, toda la comunidad del beneficio. Pero él no contaba con la astucia de que yo era seca pal Bingo y la jerga binguera; sus amigos de la vida y sus familiares eran simplemente maravillosos, simples y buenas personas, y estaban felices de verlo por fin pasarlo bien con alguien, me hicieron la noche perfecta y yo retribuía todo ese amor siendo lo más amorosa posible y comprando rondas pie de limón, empanadas y de té y café de 200 pesos para todos. Bailamos con la banda en vivo, que claro era una banda de amigos que se consiguieron gratis la amplificación. Un carrete de esos de pueblo de la Carmela, que no nos costó más de 5 lucas, y del que aún nos acordamos y se nos aprieta el corazón al hablar de él.

Su mapa de Santiago: Estaba muy entusiasmada con un chiquillo, y la primera vez que salimos me hizo un tur que nunca olvidaré. Era poeta, y como buen poeta retorcido, entonces me llevó a una lectura poética en un cuchitril llamado Chancho Seis, donde se juntaba mucho intelectualoide  con olor a poesía dolorosa y oscura, comimos completos con mayo casera mientras sus compañeritos se desgarraban el alma en un escenario improvisado; luego de eso, me tomó la mano y me llevó a cada lugar que para él era importante, o lindo, o inspirador… pasamos por calles patrimoniales, plazas, juegos infantiles, sangucherías… y en cada cuadra me leía un trozo de alguno de sus poemas y me besaba como si no hubiera mañana.  Nadie sale invicta de una cita como esa. ¿Y me va a creer que terminamos viendo “El Rito” en la casa de sus padres? Ajajajaja lo amé hasta mi último cartílago esa noche, incluyendo cuando apareció su madre en medio de la noche a preguntar si ya había llegado. Las weás que hace una por amor, ah!

Anuncios

27 pensamientos en “Odio las primeras citas

  1. Buenísimo!! Igual que tú, no puedo dejar de sentirme atraída por los revolucionarios jajaj, lejos la mejor primera cita de las que contaste. Saludos Ruffi, me gusta mucho leerte!

  2. de verdad eres genial y me hizo recordar una cita de hace un tiempo…

    una niña que conocí de valpo un día filosofando le conte que era del campo y etc, etc… me dijo que bkn el campo y después no nos volvimos a ver por un buen tiempo y un día me la encontré en la U y me iba a mi casa cuando le dije vamos al campo por el fin de semana?? y así recorremos y te quedas en mi casa… yo nunca creí que diría que “si” .. (en mi decia yiahuuuuu… pero calladito nomas no podía arruinar naada) … la lleve a un sector donde amo de mi casa que es como bosque nativo y es piola para buscar carpinteros, bichos raros, etc cosa que a ella le gustaba… a si que de tanto mirar pájaros terminamos buscando ranitas de darwin que nunca encontramos,.. después llegamos a un pozón donde nos pusimos a jugar a las guerras de barro….
    cuando llegamos a casa mi mamá nos vio y dijo a la ducha y después nos regaloneo a los dos con dulces y cosas ricas…

    ese día todos conspiraron a mi favor y aun aun recuerdo con mucha felicidad y se aprieta el corazón…

  3. ami de primera cita me han llevado al mercado de concepcion a tomar leche con platano con un completo! (jajajano podi! fui igual claro, pero no tome leche con platano,solo el completo,esa mezcla no de donde la saco) y la otra primera cita me llevaron a un museo de la udec donde hay gente muerta con malformaciones, guaguas abortadas y rarezas humanas! suuuper romantico! pero nunca las olvidare! jajajajaj

  4. a los poetas habría que prohibirles que salieran a la calle, debieran dejarlos amarrados a una silla viendo televisión, para que aprendieran que el verdadero sentido de las cosas se puede hallar perfectamente en los programas y concursos que dan en la televisión abierta.

  5. Yo las llevo al hipódromo, que es como un bingo pero donde solo pierdes plata…más bien al teletrack, que es como el hipódromo pero sin caballos…de hecho, siempre voy al teletrack y pierdo plata y mujeres, si es que llevo mujeres, es raro cuando eso pasa. Yo nunca tengo primeras citas, solo últimas. Creo que tengo problemas jajaja.

  6. Con la última cita, me quedó la cagá
    De hecho estaba pensando hacer un libro de cuentos de lo enamorada que estoy de la ciudad y de las citas que tienen que ver con ella. Las plazas, los edificios patrimoniales, las estatuas, los museos. Eso de la época ( que sigo amando de todas maneras) que no había celular, así que había que encontrarse en tal lugar a tal hora, así que siempre era afuera de un lugar clave ¿Cuántas buenas historias no empezaron afuera de la Feria del disco ( que ya no existe) en Ahumada? ¿Afuera del Telepizza de Baquedano? ¿En la Plaza Brasil? EN YUNGAY! ¿Cuántas citas no han sido afuera del Bellas Artes?
    No le contemos a nadie, pero es bacán mirar un lugar y decir “uuuh, cuando nos encontramos con Pepito ( y fue una cita bacán, claro)”

    Gracias rucia por hacer remover esos buenos momentos. Y poder postear este artículo haciéndome la loca. Un abrazo y espero tener pronto novedades

  7. Tengo justo un matrimonio este fin de semana…. jajajaja.
    Creo que esta guía se ha transformado en un escrito sagrado, en donde se puede ver que las citas de película se ven solo ahí, y que el resto de los mortales podemos lograr un muy buen momento con aquello que tenemos a mano, mas las ganas sinceras de pasarlo bien.
    Como siempre, un placer leerte.

  8. Seca!… buenisimas citas las tuyas, y es verdad las primeras citas son taaan fomes, predesible y lateras. De partida por que estan llenas de “lo que esta permitido en una primera cita” …lo que supuestamente el hombre puede pensar de nosotras por suentro comportamiento en esta… me carga!… y como dices tu es todo tan plastico… en realidad. Yo creo q por ese motivo… me da flojeeeeeeera. Tener citas 🙂 buenaaaa columnaaa me entretubiste el dia saludos y buenas vibras!.

    A modo de sugerensia… hace unos dias conversabamos con unos amigo en el trabajo del numero. De parejas sexuales que teniamos y que tanto influye socialmente esto y por que es tan mal mirado… personalmente me daa lo mismo y no soy para nada prejuiciosa… me gustaria saber que piensas al respecto 🙂

    Saludos

  9. Concurrido mil % no hay nada peor que las primeras citas!! Eso de vamos al cine? O vamos a la disco ? Naaaa esas primeras citas son las peores!! Mi primera cita perfecta fue cuando me invitaron al zoológico! Si zoológico !!! Ahí conversando con olor a excremento de animal y riéndonos de los patos y de el poto de los monos.,, fue lo mejor!!

  10. Pucha que me sentí identificada!!!
    Mientras más espontaneidad, mejor. Acartonándose uno lo pasa pésimo y no es capaz de disfrutar la cita.
    Yo fumo como carretonera y nunca sé si mostrarme tal cual soy en ese sentido. Cuando cacho que en verdad no hay ninguna posibilidad con el weón, me convierto en chimenea. La otra vez hablaba con una amiga de esto y estábamos las dos de acuerdo y a las dos nos pasaba lo mismo en las citas.
    Sin embargo, tengo el mismo pensamiento que tú: si les gusto fea y desarreglada, es porque de verdad les gusto. De todos modos, igual me paso una manito de gato.

    Genial la cita del bingo! Amo los bingo y siempre gano algo.

  11. Confieso que cuando me junté contigo me sentí mas nerviosa q pa una primera cita… jajajaja.. Incluso llegué a viña y un amigo de dijo: “Paula te maquillaste pa juntarte con una mina??!! Eri demasiao lesbiana!!”xD
    Pa mi lo más notable fue que también me encontraras voz de cuica y conocieras a los Hepp. Ahora con Pedrito somos amiguis y sus papás juraban que teníamos una pseudo relación.. jajajja
    De tdas tus primeras citas, amé la del matrimonio, me encantaría saber cómo terminó eso.

  12. Genial!
    Si bien no odio las citas cliché, encuentro que siempre lo mejor es ser verdadera, ya sea una típica salida al cine o un ida a un matrimonio con un desconocido. Arreglada o caschona la cosa es pasarla bien y conocer a la persona en su estado más verdadero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s