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ilustración original para el cuento por Elizabeth Hunt.

ilustración original para el cuento por Elizabeth Hunt.

Llovía. Porque puta que llueve en el sur. Y cuando llueve, llueve. Y su padre estaba grave en la clínica. Necesitaba urgente donantes de sangre. Y yo era su amiga. Y no pude decir que no.

Me levanté de un salto, me vestí sobre la ropa interior usada, no me bañé; pero tuve la mínima decencia de lavarme los dientes; me puse mis calcetines peludos; apliqué desodorante y me las emplumé rauda y veloz, con mi mejor cara de valiente y preparando la vena para hacerme la solidaria.

No tengo tatuajes ni he tenido hepatitis; no tomé alcohol la noche anterior ni estaba resfriada; según yo, era la candidata ideal.

Mis polainas.

Entraba entonces a un espiral de menoscabo desconocido, lo que originalmente era un acto de buena fe y empatía, se convertía en el momento inquisidor de mi conducta femenina, el momento en que mis instintos reproductivos de hembra se veían cuestionados por una mujer con cabellera de vello púbico, llena de espinillas y con los lentes chuecos. Esa era la foto de mi verdugo.

¿Cómo iba a saber yo, que antes de sacarme sangre me harían un interrogatorio pudendo? ¿Y cómo iba a saber yo que la enfermera joven y sin maquillaje, tan distinta a esas con labios carnosos, de delantal blanco, cortito y translúcido del inconsciente colectivo, me haría elaborar un resumen de mis pecados y arrebatos antes de enterrarme la aguja? No tenía cómo saber de esta ignominia, entré a la arena y soltaron a los leones; y yo sin más escudo que mis ojos azules -que si hubiese sido enfermero habrían servido de algo; pero al parecer a la enfermera, definitivamente le gustaban los hombres-.

Y sin saber la bomba que soltaba, la muchacha de pelo ruliento preguntó: ¿Es usted portadora del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) o Virus del SIDA, cree que podría serlo, o tiene duda sobre si lo es? ¡Mierda! ¡La pregunta! Y es que esa es una de esas preguntas que uno cree nunca estar seguro de la respuesta. Puedes haberte hecho el examen anteriormente, pero nunca saber si posterior a eso te has contagiado y aun no lo sabes… es una pregunta de mierda, yo ya comenzaba a transpirar. Respondí que no, pero mi corazón estaba alterado, mi interior sabía que no me acomodaba responder con tal certeza, la cochinada se asomaba por la rendija y me hacía bullying desde el respaldo de mi cama aún tibia y desordenada. La muchacha como si nada, siguió adelante con sus preguntas incómodas.

¿Ha aceptado alguna vez dinero, drogas u otro tipo de pago a cambio de mantener relaciones sexuales? ¿La verdad, la verdad? Creo que un poco. Todas somos un poco maracas, unas más caras que otras, pero maracas al fin; le respondí. Porque claro, tengo un LCD de 42´, ropa de marca, un sinfín de chocolates y hasta flores que me han llegado gracias a que me he “sabido comportar”… aunque ¿le digo la verdad?, más que pago, yo diría que ha sido sincero agradecimiento, premio al esfuerzo o simplemente grosero soborno; la verdad, es que habría que preguntarle a quienes me llevaron los regalos, le expliqué.

Reímos juntas. Por fin rompíamos el hielo; pero para ella no fue suficiente intromisión. Y continuó sin darme tregua, ni un vaso de agua, ni un momento para respirar, seguía ella en la senda de mi más completa humillación. Yo miraba hacia los lados buscando las cámaras, esto no podía ser otra cosa que una joda para Tinelli.

¿Ha mantenido, en los últimos meses relaciones sexuales (sexo vaginal, anal o bucal) con más de una persona diferente? ¿Podría avergonzarme un poquito más con sus preguntas? Ahí me cagó. ¿Quién se cree que soy? ¿Ah? ¿Una loser cualquiera? ¡No pues!, le dije con orgullo. Una mujer que se precie de tal, soltera, joven y medianamente atractiva, debe responder con celeridad a esa pregunta con un SI. Y con mayúsculas. Además le añadí; “han sido menos de las que quisiera, debo reconocer que ha estado lento este invierno; pero si”.

Entonces me vino el prurito, ella me miraba con cara de tener un poco de espanto, al parecer esa es una pregunta que nadie responde con tanto ahínco y ¡con la frente tan en alto! ¿Qué se piensa de la vida? ¿Habrá creído que soy promiscua? ¿Quién dice que soy promiscua? Bueno, según me indicó, la Organización Mundial de la Salud dice que soy promiscua, para ellos se define como más de dos parejas sexuales en menos de seis meses.

Entonces quisiera insistir, que dada la condición de soltería, mediana inteligencia, nivel al menos sobre la media de belleza; pechugas que aún miran hacia las estrellas y un trasero levemente abultado; no podríamos esperar menos, pero bueno, ¡Qué sabe la OMS de necesidades y de pulsiones! ¿¡Qué saben ellos!?

Y ya se escuchaban nuestras risas desde fuera de la sala del interrogatorio; los demás pacientes probablemente no entendían nada, no podían imaginarse por qué el cuestionario previo a que me sacaran sangre podía ser tan chistoso, pero a mi ya me quedaba claro, cuando hay razones para llorar, siempre prefiero reír; y si la enfermera se iba a enterar de mi vida sexual, paupérrima, pero mía; lo haríamos al alero de la carcajada; podría habérmela jugado y pedirle que me presentara a su hermano, o a su primo… pero supongo, eso habría sido demasiado.

Ni mi ginecólogo sabía tanto, pero debo reconocer que agradezco el espacio de reflexión necesaria que me regaló la enfermera, no se si antes me había detenido a pensar en estos temas de forma deliberada. ¿Cuántas veces al día me pregunto si el pelmazo de turno con el que estoy saliendo y tirando hasta detrás de las puertas, es el que me saca de la estadística promiscua de la OMS? Probablemente nunca.

Y entonces largó la que sería la intervención del triunfo, el gol de oro de los cuestionarios vejatorios: ¿Ha mantenido, en los últimos meses relaciones sexuales con una persona que cambia frecuentemente de pareja? Miré al techo, miré al suelo, cerré los ojos, junté las piernas, me mordí el labio, tragué saliva, tomé aire y respondí: No se.

Tomé mi cartera y me fui. Larga vida al condón.

 

Cuentos-para-grandes

Cuento publicado en el libro “Cuentos para Grandes, chilenos dibujan y escriben de sexo”

compilado por Japi Jane,  editorial Ediciones B.

Primera Edición, 2011.

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10 pensamientos en “[cuento] La Donante Indigna

  1. jaujjajajajjajajajaja es verdad!!! yo soy paramedico y un dia me toco hacerla de paciente en el banco de sangre y analizarme por completo y salir con la verguenza de que el colega se enterara de mis maldades, pero tranqui, te puedo asegurar que dentro del rubro de la salud somos los mas promiscuos y carreteros, si los ascensores, box, escaleras de emergencia, ambulancias y salas de descanso del personal hablaran…y desde el médico hasta el aux. de aseo…jajaja….aunque hay excepciones (pa que no se me enoje algún colega que no haga este tipo de cosas mundanas xd)

    • En eso tienes toda la razón, Yeakalina.
      También trabajé en la Adm. Pública (Posta Central) y me enteré (en aquella época era un completo pelmazo. Hoy no tanto… juáa-ja-ja-ja) de muchas aventurillas tanto de enfermeras, doctores, tecnólogos médicos, etc., etc., etc., ¡y cuál de todas más cachondas y excitantes! Y ni hablar de si “alguien” usó alguna vez el condón… parece ser que el riesgo era la adrenalina motivadora de aquellos encuentros…

      ¡¡¡SIEMPRE LOS HE ENVIDIADO!!! ja-ja-ja-ja-ja

      Oskr Pa3cio
      (Viejito Latero)

  2. Jajajaja!!! Ídola de multitudes. Diosa de las letras y las ideas que no se por donde comenzar a plasmar. Se agradece saber que existen personas cuya sexualidad es hasta motivo para sonreir, y sin caer en lloriqueos, por este lado podría pasar por cualquier tipo de donación por falta de actividad…

  3. Bernardita Ruffinelli te banco a moriiiirr! Qué manera de identificarmeeee (a excepcion de los ojos azules y el poto abultado) con tu cuento!!… Larga vida al condón

  4. soy promiscua y dsd los 5 años miro pornografia, a esa edad bese a uno d mis primos hasta los 10 m masturbe hasta q eso paso m gustaron chiks hasta q conoci a mi marido tube sexo con el a los 15 y a los 18 m kse es una vida a full pero m encanta y lo volveria hacer x q aprendes mucho d vos mismo.

    • La tuya ha sido una vida natural, sin los “temores” que nos imponen los viejos (¡y la iglesia!) la que nos coarta nuestra verdadera sexualidad.
      Envidio a tu marido.

  5. A mi me paso algo peooor, estaba yo lista y dispuesta para donar sangre en mi acto altruista del año , me senté en la típica sillita frente a la mesita en donde se encuentra la enfermera , para medico o lo que sea, era un día soleado y yo andaba feliz de la vida, me acompañaba una de esas amigas a las que les cuentas todo .
    estaba todo ok y de repente mi amiga con un grito que le sale del alma me dice : pero weona tu no podi donar sangre , tiraste con dos wnes este mes … no podía suavizarla un poco y yo ahi en la biblioteca de la u indigna y humillada no pude hacer nada mas que reir , con esa típica risita nerviosa y en lo mas profundo de mi ser pensando a esta weona la mato… Después de unos cuantos improperios que lancè sin compasión nuestra amistad aun continua intacta .

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