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Según datos del Registro Civil, cada 100 parejas que se casan, hay otras 92 que inician trámites de divorcio. Una cifra que puede interpretarse de muchas formas, y que en lo personal interpreto de la siguiente manera: el aumento de tasa de divorcios en Chile no implica crisis moral, sino más bien un incremento en la gente que se da una nueva oportunidad para ser feliz.

Soy una convencida de que el matrimonio no está obsoleto, y también una convencida de que el “para toda la vida”, y esa obligatoriedad del “para toda la vida”, es lo que hace que la gente no se atreva a intentarlo siquiera, la premisa debiera ser: “Satisfacción garantizada o le devolvemos su libertad”.

Después de dos concubinatos exitosos que terminaron en catástrofe, no le tengo miedo al matrimonio, mientras exista el divorcio. ¿Quién dijo que no hablo de amor? Seamos serios, el amor también tiene fecha de vencimiento. ¿Y mientras lo encuentras? ¿No tienes derecho a equivocarte?

El matrimonio es un acto de fe, un salto al vacío. Eso tiene lo suyo, su componente kamikaze, casi patológico  y suicida, eso de sentir que hoy esa persona es la indicada, la elegida, la predestinada y toda esa mamonería del día de los enamorados, y es fabuloso y todos queremos un poco de eso, todos queremos que alguien sienta eso por nosotros, sentirlo nosotros, es medio adictivo incluso. Pero no es más que eso.

Prefiero pensar en que estoy con alguien porque quiero cada día, y no porque una firma me obliga, nadie se casa queriendo divorciarse, eso sería simplemente de huevones. Es un acto ciego de confianza en el otro que nos encanta. Pero si no resulta, creo que debiéramos tener la libertad para irnos sin que eso signifique un rollo, un trámite interminable, un tortuoso pasaje de la existencia y de pasadita un desembolso de plata injustificable.

Y es que las relaciones de pareja no pueden ser apostolados, tu pareja no puede ser tu cruz, eso es muerte en vida y yo no estoy para los zombies, prefiero a los resucitados.

Creo en el matrimonio como un acto de amor al otro, pero también creo en el divorcio como un acto de amor propio. El matrimonio debería ser un contrato renovable. Y claro, es que pedirle a alguien que sepa lo que quiere para el resto de su vida me parece una mariconada. Y saldrán quienes me digan que han visto parejas durar toda la vida y ser felices, y yo les digo: ¡maravilloso! El problema es que no todos corremos la misma suerte. Si todo aquello que algún día te hizo enamorarte de mí, hoy es lo que odias, entonces debieras poder tomar tus cosas y partir. Es que la libertad, hasta donde entiendo, es un derecho humano, y quien al tener pareja pierde su libertad, es porque aún no ha encontrado a la persona correcta.

No creo que quienes se casan, divorcian y vuelven a casar, sean los que creen en el matrimonio como una institución desechable, si no más bien creo que son unos valientes que han decidido encontrar la verdadera felicidad sin importar cuántas veces estén equivocados, han decidido dar el salto al vacío las veces que sea necesario, están conscientes de que sus vidas valen más que un contrato y que la sustancia humana está ahí para reinventarla cada
vez que sea preciso hacerlo.

¿Y qué hay de los hijos? Supongo que las personas se crían más sanas cuando ven a sus padres felices y realizados por separado, que cuando los ven tristes, frustrados y durmiendo en la misma cama. Renovar el contrato cada cierto tiempo me parece una iniciativa que aboga por la salud mental y afectiva de los chilenos. Aquellos destinados a amarse para toda la vida, renovarán eternamente su compromiso, y aquellos que hemos tenido la mala “cue’a” de no haber encontrado el amor eterno aún, podremos tener la esperanza de encontrarlo algún día y no quedarnos con la idea de que no lo intentamos. Porque estoy dispuesta a intentarlo las veces que sea necesario, supongo que de tanto guatazo, algún día me tendrá que salir el piquero, ¿o no?

**columna publicada en Diario Publimetro el 12 octubre de 2011.

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9 pensamientos en “Cásate y divórciate cuantas veces sea necesario

  1. Hola Bernardita,

    A mi parecer “Después de dos concubinatos exitosos que terminaron en catástrofe” suena un poco como contradictorio, si fueran exitosos habrían seguido no?

    Con respecto al amor “para siempre”, pienso que se cultiva, es mi opinión y parecer. Para casarse hay que ser valiente, y conocer a la otra persona más de lo que se ve solo cuando se sale esporádicamente … Conocerse , para mi, también implica aceptarse primero a uno mismo , con muchos defectos y una que otra virtud, nadie es perfecto, ni muy grande, ni muy gordo, ni muy feo. Si alguien tiene cosas que odias con el tiempo, para que casarse con alguien que te molestará para “siempre” ?

    Estoy a favor del matrimonio, pero también sé que hay mucha gente que no les parecerá ni resultará. Algunos estilos de vida son muy volátiles o algunos simplemente prefieren no “casarse” con alguien (valga la “rebuznancia”) por temor a perder la “soltería eterna”.

    Mientras para unos es una opción, para otros es un estilo de vida. Y siempre están los que buscan y buscan toda la vida.

    Siempre he tenido la impresión de que los que se casan y divorcian mucho , tienen poca tolerancia a los demás (es solo mi opinión, basada en los casos que he visto).

    Pienso que de todas maneras buscamos la felicidad basados a veces en el “maldito disney”, yo partí encontrando mi propia felicidad, con la persona que amo.

    Saludos.

    • la frase “Después de dos concubinatos exitosos que terminaron en catástrofe” es una manera cariñosa de establecer que mientras no amamos, fueron muy exitosos, realmemte lo fueron, hasta que dejaron de serlo. No calificaría a ninguna de mis parejas como errores, porque no lo fueron. Los amé profundamente, hasta que dejé de amarlos, y eso siempre vale la pena.

  2. Yo soy una casada y divorciada antes de los 30, me case segura que era para toda la vida pero no resulto, así que dije: lo volvere a intentar. Ahora espero ir por mi otro matri, en mi vida en general vivo como tu señalas en este articulo, siempre lo intento y lo vuelvo a intentar, y creo que una de las claves es que me importa bien poco lo que diga la gente, esto es en todo ambito. Me encanta probar!! Hoy voy a volver a probar en irme a la aventura de vivir fuera y intentar con una nueva pareja… me la juego todo por el todo, sin reservas… ya que quedo siempre tranqui que di lo mejor y lo si todo, la vida es tan corta como para guardarse cosas por miedo, parece que me encanta los guatazos jajajaj si no sale el piquero no importa vivo a concho y soy feliz y lo que los demas llaman fracasos yo le llamo VIVIR!

    Cariños, Bar

  3. Mi ex siempre dice, : “Disfruta al equivocado mientras llega el indicado,” no hay que claudicar en la lucha Compañeras¡¡¡¡¡¡

  4. Al igual que tú, también tengo dos concubinatos en mi historia. Ambos fueron muy lindos mientras duraron, y terminaron en un desastre por diversos motivos.
    Cuando se empieza una relación “seria”, nunca se tiene intenciones de terminar, nunca se piensa en “el día en que terminemos”, siempre se proyecta un estar juntos mucho tiempo, o eventualmente para siempre.
    A pesar de mis fallidas relaciones, no he perdido la fé. Uno no debe temer al amor, debe temer más a las personas, a las ambivalencias, a las carencias ocultas que muchas veces carga el otro y no sabemos identificar a tiempo, y lamentablemente terminamos pagando el pato.
    Creo que la vida es como andar en bicicleta, no porque te caíste vas a dejar de intentarlo. Y aplica para todo, más aún en el amor. No porque lo pasaste mal una o dos veces significa que será así en cada relación que intentes, es más, de cada una se aprende algo y se pone en práctica en la que viene. Yo no lamento ni me arrepiento de ninguno de los hombres con los que he compartido trozos de mi vida, es más, gracias a ello soy como soy hoy en día. No temo a casarme algún día con quien esté segura de que sea el indicado, y mucho menos miedo de fracasar en ello.
    Las mujeres soportamos muchos fracasos, el tema está en saberse levantar tras cada uno de ellos, pararse digna y “si la vida no te da limones, feliz anda por ahí comiendo mandarinas”
    Uno nunca sabe cuándo puede ser el último día respirando, mientras tanto hay que saber disfrutarlo.
    Besitos rucia!! 🙂

  5. Mira yo vivo por este lema >” La felicidad no es algo que pospones para el futuro sino Algo que disenas para el presente”>>>>> Me case 2 veces y enviude las dos..>>>> Ahora solo vivo en el presente y lo disfruto a todo dar. Matrimonio NO WAY

  6. Me encantó tu columna. La encuentro llena de positivismo y realismo, 100%. Yo tengo la suerte de que a mis 8 años de matrimonio, me siento tan enamorada como el primer día, pero no puedo negar que este sentimiento ha madurado, ha crecido a medida que pasan los años. Miro a mi marido hoy y veo en él cosas que cuando pololeabamos nunca vi, y que suerte la mía, porque son cosas buenas las que he ido descubriendo, y obviamente algunas que no me gustan tanto, pero para mi son aceptables.
    Más de alguna vez hemos conversado sobre el divorcio, y hemos llegado a la conclusión que es válido, si uno de los dos no está bien, la está pasando mal o simplemente ya no ama al otro, no hay más camino, simple.

    En este mundo hay personas hechas para casarse para toda la vida, otras para casarse varias veces y otras para no hacerlo nunca… El mundo es diverso, y somos parte de ello.

  7. Nuevamente concuerdo con Ud. misiá Rufinelli. Una de las peores sensaciones de soledad es estar rodeado de gente que te haga sentir solo, y el caso es que cuando una pareja comienza a sentirse así, sigue persistiendo el fantasma del qué dirán, que por qué te separaste, qué fue lo que hiciste mal, etc. Y por ende se prefiere seguir pasándolo mal que enfrentarlo…
    Debo indicar eso sí, que tu teoría no es nueva, aunque se agradece el volver a ponerla sobre la mesa. Recuerdo hace muchos años, tanto que lo mas probable es que ni siquiera pudieses recordarlo, Enrique Lafourcade un domingo por TVN la planteó. Como un contrato a plazo fijo, recomendaba 10 años, renovables ante notario si es que acaso la sociedad en cuestión resultaba satisfactoria para las partes.
    Tenía como 7 u 8 años cuando lo vi, casi tengo 40, y comprenderás que fue un comentario que aún recuerdo claramente. Lo encontré completamente actual.
    Sigue así, y para la próxima elección me cambio de ciudad para votar por ti.

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