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Versión local del cuarentón bien conservado, paradito en latas que tiene fama de ser la raja en la cama, que lo sabe y se aprovecha de ello. No es el mino lindo al que cuarteábamos en el recreo: es el weón que tiene sex appeal —ese no-sé-qué que te asusta pero te gusta— y que con los años se ha ido poniendo como el vino. Salud.

¿Cómo te engatusa? No te engatusa, te engatusas solita! Como es lógico, el muñeco le lleva prontuario largo, que incluye una ex-mujer con carácter, algún hijo adolescente (cheque a fecha,  seguro), y sobre todo, una laaarga lista de amantes, pseudo-pololas, amigas con cover, one night stands, admiradoras secretas y no tanto, vecinas que le van a pedir la consabida tacita de azúcar, y compañeras de pega que cada tanto le deslizan una insinuación, como que no quiere la cosa, o derechamente le tiran los calzones a la cara.

¿Y qué hace él? Se deja querer, pues, si no es weón. En consecuencia, ¿Cómo tira? Como los dioses: así de fabuloso, así de inclemente, sin piedad ni misericordia. Y no es que te exija demasiado —con un weón así de bueno en la cama una hace la previa y después se dedica básicamente a disfrutar— sino que no le va mucho el foreplay, ni es de arrumacos post coitum, mucho menos de desayuno en la cama. El Madurito  te saca chispas con las manos, te taladra con la mirada, va directo al grano, no pierde el tiempo en weás, no se desconcentra, tiene una energía incombustible, una resistencia feroz y es capaz de hacerte chillar como ardilla poseída, pero no te va a aguantar que después te le apapaches (a diferencia de un George Clooney, a quien sí nos imaginamos haciendo cucharita, ofreciéndote al menos un vaso de agua antes de que te vayas, llamándote un taxi o llevándote a la premiación de los Oscar).

¿Cómo identificarlo? Este espécimen es un desafío y un trofeo, y si una es lo suficientemente agraciada y canchera, es bien poco probable que te diga que no, sobre todo si hay una buena diferencia de edad. A las lolitas les fascina su parada segura y su quijada geométricamente firme y cachonda, y a él le gusta que les guste; sobre todo, le gusta saber que a su edad todavía pueda permitirse tan tiernos manjares. Y eso no es malo: en lo personal, creo que un polvo con un wachito así es una experiencia que todas debiéramos tener por lo menos una vez en la vida. Lo que sí es malo, es que en el ítem performance, deja la vara demasiado alta para los que vienen después. Y lo que es peor, es que es re fácil que  la calentura se le suba a la cabeza, que se engrupa sola y termine pensando que puede tener al hombre en exclusiva.

No sea weona: eso no es posible, ni justo, ni necesario.

– No es posible porque este tipo de mino cacha el arrastre que tiene, y por lo mismo, no está ni ahí con amarrarse a una sola. ¿Pa qué asumir las responsabilidades de una relación si le llueven ofertas de sexo ocasional? ¿Y a esas alturas de la vida? Ni cagando. Si ni los hijos que tuvo con la(s) ex lo ataron a una relación, ¿usted cree que con su cara bonita lo va a engatusar? Desengáñese.

– No es justo, porque  un weón que tira así de rico no puede quedarse con una sola mina: DEBE compartir su don con la otra mitad de humanidad que posee el cromosoma XX. O sea, si no ha quedado claro: el SERNAM debiera hacerle un homenaje, ¿ya?.

– No es necesario porque, a la larga, se va a dar cuenta que un tipo así pa lo único que sirve es pa tirar.  Ni siquiera ‘pa la cama’: pa tirar. Y que aunque se quedara con usted para el resto de la vida, con casa y perro y cabro shico, eso lo único que haría sería convertirla en una celópata de patio (además: despertar molida tiene su gracia las primeras semanas, pero no se puede andar con displasia de caderas para siempre, y hay que concentrarse en otras cosas, como trabajar por ejemplo).

Contraindicaciones: ¿Entonces? Disfrute al semental mientras le dure. Grite, chille, patalee, mírese al espejo y cáguese de la risa solita. Porque de que le va a subir las endorfinas, se las va a subir. Mariposas en la guata, rubores súbitos, fiebre uterina. Gócelo. Pero después déjelo ir, sin culpas, sin penas, sin explicaciones. Ah, y no se masoquee sapéandole el Facebook, ya que el muro del susodicho es un coro griego de voces femeninas tan deseosas como ud. de marcar territorio (“acuérdate, hoy a las doce, no puedo antes”, “te llamé de vuelta… hablamos”, “te mandé un interno”, etc., etc.). Pero, aunque esas weonas quedaron igual de loquitas y calientes que usted, la diferencia es  que usted tiene un mínimo de amor propio o, en su defecto, un par de buenas amigas capaces de decirle a la cara cuándo está haciendo un poquito el loco.

*Esta columna es una idea original de Penny Lane (no, no la casi famosa, es un pseudónimo porque la wachita quiere mantener el anonimato; me tinca que se está masticando a un Madurito). Una asidua lectora de FAQMen que decidió enviarnos una colaboración y que desarrollamos de forma conjunta para esta serie. Agradecemos su aporte y, por sobretodo, su tiempo libre pa escribir weás a escondidas del Madurito que se está masticando.

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20 pensamientos en “Taxonomía del Polvo. Capítulo 4: El Madurito

  1. déjame felicitarte por tu columna!! me llegan a mi correo y los disfruto increíblemente!! te admiro y te sigo desde hace meses!! y los de los maduros… lo sé.. lo viví!!! jajajajaja

  2. Por solidaridad con el género es justo y necesario dejar a estos hombre libres…yo viví algo como esto y si bien “te marcan la vida” (para no dramatizar y decir que te la cagan!) porque…haaaaaaaaaaaay! del pobre tipo que viene después de él…que solamente sirve para complementar el gimnasio…así y todo, no hay que ser egoístas y dejarlo…BENDITA SER LA PRÓXIMA VICTIMA! Porque ella será la que llevará la bandera de la victoria, pero OJO con fecha de caducidad.

  3. Mucha tele, mijita. Sería bueno que hiciera una columna de todas las tonteras que algunas minas se creen a pies juntillas por haber visto Candy cuando chicas. Todas estas columnas me recuerdan las películas ochenteras de John Hughs- si también soy cuarentón- que estaban llenas de estereotipos, gente sin carne ni huesos y menos matices. Un saludo, que al fin y al cabo siempre me da risa lo que escribe.

    • ME cago de la risa cada vez que, una muy buena amiga, me manda el link para que lea tus columnas!
      Nunca me ha ocurrido lo del madurito pero VIVAN LAS QUE HAN TIRADO CON ËL!!!
      Felicitaciones!

  4. Jjajajajajja leyendo esta columna me acordé todo el rato de mi ex “el madurito”… LOL como 8 años duro el idilio pero está claro que no podis tener una relación con un tipo así… 😛

  5. Me dijeron lo mismo que indicas tu en tu columna, pues soy un hombre maduro que tiro muy bien (eso es lo que dice una chica mucho menor que yo… humildemente digo yo) y que es algo innato, pues he tenido muy pocas mujeres en mi vida. Lo único que no ando tirando por la vida y, que además estoy metido hasta las patas con ella… cómo puedes ver en parte, es cierta tu columna… En todo caso disfruto mucho leyéndolas! nah pues sólo un gran abrazo y saludos.

  6. a mis 22, tuve uno, 10 años de diferencia, 10 años de experiencia :), para más remate inglés,fuimos y espero que sigamos siendo “amigos”, el wn más teacher, experto como él solo, pa tener alguien así en la vida lo mejor es ir tranquila, agradecer la suerte y no pensar mucho, que pa tirar es un estorbo.

  7. Me encanto…me identifico pork lo viví…weon mas rico que ese jamas…lo malo es la displacia de cadera permanente jajaja (notable la frase) y lo mas pior “la vara alta”…en fin…lo comido y lo bailado.

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