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Yo, como todos ustedes, tengo un papá; no es novedad ni puede resultar interesante para nadie; pero el mío tiene una particularidad, el mío es uruguayo, y ya te explico lo que eso significa.

Mi papá era un joven profesional de Montevideo, según cuenta su propia leyenda, era bueno para la farra y las mujeres (leyenda que hasta el día de hoy no hemos podido corroborar); tenía un departamento de soltero con dedicación exclusiva para llevar minas y armar la juerga con los amigos, porque el muy perla vivía su cotidianeidad en casa de sus padres, aprovechando las bondades que brinda vivir con la mami.

Un día tuvo la brillante idea de venir a Chile con una beca, a estudiar Estadísticas; y junto a su buen amigo Daniel, que según cuentan era de lo más encantador; se las emplumaron y cruzaron la cordillera en busca de una “vacaciones pagadas” donde conocer chilenas de selección, pasar un muy buen año y volver con el pecho hinchado de conquistas a su Montevideo natal con otro título bajo el brazo.

Pero señores, la historia diría otra cosa; y el Casanova charrúa cayó en la misma pensión que la Toto, una guapa jovenzuela temuquense, que estudiaba en la capital; poco le duraría al soltero su vida disipada en la región metropolitana, la hijita de papá lo tenía comiendo de su mano mucho antes de que fuera posible arrancar; después de un año se casaron y el nuevo marido uruguayo lleva ya más de 40 años de vida en Chile, y su acento aún no se desvanece por completo.

Pero no sólo el acento; hay tanto del uruguayo original que no se ha perdido. Mi viejo es de personalidad huraña y parca; en mi infancia mis amigos del barrio no se atrevían a golpear la puerta de mi casa por temor a que él abriera, pero es un hombre que en la confianza de la familia y los amigos desata las pasiones y es vehemente como nadie; se le arranca la influencia italiana de nuestro apellido muchas veces al día, y con más de algún “herido”.

Ser hija de un uruguayo gritón y apasionado tiene sus particularidades; siempre me pedía que usara “polleras”, pero no hubo caso; tomaba agua de la “canilla” y me decía que había gente que se creía “el carro del Chaná”; también ha alegado que a la palabra costra en Uruguay le dicen “crosta”, pero de forma unánime junto a mi hermana y hermano, hemos definido que ese no es más que un invento suyo para justificar que algún día se equivocó y nunca lo quiso reconocer.

Es posible que mi actitud avasalladora, impetuosa y casi violenta de pasión, las haya heredado de este uruguayo intenso, también el leve dejo a acento raro que la gente reconoce en mí de tanto en tanto, y por supuesto la indignación más profunda cuando se confunde a Aragentina con Uruguay, o se le llama la provincia más grande de Argentina!

Después de más de cuarenta años viviendo en Chile, preguntarle a mi viejo por qué no se ha nacionalizado sigue siendo un poderoso insulto; y creo que cada día es más uruguayo que el anterior; por eso este pequeño homenaje hoy, a solo horas del encuentro que definirá si su selección celeste pasa a la final del Mundial de Fútbol; probablemente en una jornada que lo tendrá encerrado bajo llave en su dormitorio, sin posibilidad alguna de perder concentración con comentarios o conversaciones banales por parte del resto de nosotros; si pierde se colgará de los pocos pelos que le quedan en su cabeza casi calva, y si gana la charrúa, tenemos cierta posibilidad de infarto; en cualquiera de los casos, papi deja la puerta sin llave, sólo por esta vez!

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11 pensamientos en “Tengo un papá Uruguayo

  1. Te felicito Bernardita!!!!! Muy buena tu pagina y lo que escribiste de tu Papa precioso!!!! Estas en capilla!!!! jajajaja
    besitos

    • jajaja siii “estás en capilla” es otra típica del viejo; pál que no cacha, es sinónimo de estar condicional cuando te has mandado un condorito 🙂 igual que los de Rojo!!!

  2. que puedo decir…admiracion por los charruas, el como un puñado de personas pueden llegar tan alto, y ser lo mejor de la sudamerica atlantica, mis respetos al uruguayo…y VAMO” CELESTE !!!!

  3. Yo, sí lo conocí. Ya hace unos cuántos años. Es claro decirlo, antes lo oí. Fuimos vecinos en los años 75 al 78. Y cuando llegamos al barrio, más precisamente a la Villa Estadio, y a la calle Walter Jacobi, tuvimos en suerte ser vecinos de los Ruffinelli-Vargas, amoroso matrimonio con dos hijos (aún no circulaba Bernardita). Y avalo todo, o casi todo lo que narras, uruguayo hasta los tuétanos, simpático, amable, atento. ¡Ah!, no recuerdo haberlo visto matear, quizás más en la intimidad.
    ¡Buena, Bernardita! Un saludo afectuoso para tu papi, y compadre, además.
    Para ti, un beso y gracias por la remembranza.

  4. gooool!! se parece a mi papá también!!! andá a llorar a la casucha del perro comiendo pasta y franfruter (o furter, dependiendo de la facilidad de lengua del día), con espíritu solidario en vez de solidaridad…largas sobremesas caldeadas a fuego lento, largas discusiones acerca de la insoportable levedad del ser o la trenza de la barbie, del cachirulo del pelo o de la fritura del huevo…no importaba ser bonita ni parecerlo, sólo ser inteligente y aguda, prohibida la piel al aire, eran despreciados los artículos de moda y de gusto de masas y cualquier intento por acceder a ellos, era despreciado el dinero, la fama fácil, la banalidad, la superficialidad toda, las faltas de ortografía y el mal uso del léxico o la gramática (eras denostado fiera y públicamente, jajaja) pero había un gusto que podíamos darnos, y era el de quedarnos en la teoría, argumentar bonito, aunque no hicieras nada de nada…oh el mundo de las ideas, la filosofía pura. Dejas buena herencia viejo. En lo que queda, que no es poco, vamos a dar la pelea por renovar la mística, que nadie se atreva a dejarse ser devorado por la vorágine simplista de la vida seudomoderna.

  5. Excelente..
    Muy bueno, soy de Perú. Imaginate hace mucho que no vamos a un mundial. Ya sabemos cual fue el resultado del partido. Espero y tu papá haya dejado la puerta sin llave. Es más, se que tu familia estaba a favor de Uruguay tanto como la mia y la de todos los sudamericanos. Uruguay fue más. Chile no me defraudó. Perú ..mmm bueno , dejaremos todo para Brasil 2014 .
    Chau cuidate.

  6. Bernardita, realmente has captado la esencia del ser uruguayo mas alla de lo que corresponde a la personalidad de tu papa. Identificaste lo que nos es comun sin confundirlo con los rasgos particulares de una persona. Felicitaciones, muy buena pluma ademas. Lo de Andrea no tiene desperdicio tampoco.
    Un saludo desde Montevideo.
    Enzo

  7. Lindas palabras que dedicas a tu padre; las reseñas con cariño siempre son estimables.

    Para él, muchos ánimos, porque su selección fue guerrera hasta el final y dejó la lucha y la sangre sudamericana en alto para todo el mundo, que no creía en la capacidad uruguaya para luchar pese a la adversidad y la poca confianza extranjera.

  8. vi el titulo “uruguayo” y me intereso. Vivi casi 10 años en mvdeo, estudie y me titule allà .Me toco vivir la dictadura del 73, del cual fue un clandestino por algunos meses. Me identifico como mi segunda patria a uruguay hasta el dia de hoy: Mis 2 hijos de madre uruguaya si bien viven en chile se sienten uruguayos. Recien Volvi ahora en septiembre en moto a encontrarme con lugares y amigos que no veia hacen 30 años. Andar en moto por la Rambla Pocitos o la Rambla Mahatma Ghandi, bordeando el rio de la plata con su color chocolate tibio, lugar que tantas noches me vio caminar, fue un encuentro magico. Por eso y por mucho mas todo lo que huela a Uruguayo es parte de mi y vibro con ello. “Orientales la Patria o la Tumba que con gloria sabremos cumplir…” parte del himno

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