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Yo recuerdo que cuando era chica, para mis cumpleaños había toda una preparación de cositas ricas y actividades; mi mamá hacía papitas de nuez, alfajores y torta moka, mi abuela preparaba funciones de títeres con muñecos que ella misma fabricaba, mi papá le armaba el telón a la titiritera para esconderse detrás y mis hermanos colaboraban con las actividades recreativas de los invitados; y claro, la Mema, mi tía abuela del alma, me sacaba a elegir mis regalos de cumpleaños casi un mes antes, los pedía envueltos en papel de regalo y me los entregaba con la condición de que los guardara hasta el día del cumpleaños; obvio, era demasiada la tortura, yo me los llevaba y abría en secreto en mi casa, los usaba a escondidas en mi pieza a puerta cerrada y el día “D” volvía a cerrar los paquetes y abrirlos frente a todos como si nada hubiera pasado.

Siento que esos cumpleaños se han perdido un poco, o se están, perdiendo; ese preparase para celebrar a alguien se nos va de las manos; las mamás ya no hacemos naranjitas rellenas de gelatina, ni sanguchitos de ave y palta pequeñitos, ni cocadas ni torta casera; las celebraciones son cada día mas uniformes y menos creativas, participan los parientes cada vez menos y se hacen ojalá fuera de la casa.

No desmerezco la nueva moda de hacer el cumpleaños en “centros de eventos infantiles”, sobretodo cuando los niños están cada día más vándalos e incontrolables y nos cuesta cada vez más lograr que respeten y cuiden; pero a esas celebraciones yo les pondría algo más de alma, algo más de familia. Porque me cuesta ver que las “tías” hacen toda la pega, y las madres y padres se limitan a llevar las bolsas con chatarra comestible y mirar lo que sucede. A estas celebraciones les pondría a los padres y madres haciendo el show CON las tías, llevando una torta que hizo la abuelita y decorando con globos y serpentinas que ayudaron inflar los hermanos mayores. A mí lo que me falta es el concepto de familia y de casa.

Porque el que invites a tu casa es siempre es muestra de abrir un poquito tu vida y tu ambiente para los demás, uno sabe mucho de alguien cuando conoce su casa y eso también lo hemos perdido. Es más fácil hacerlo fuera, donde otro limpia y ordena el desastre caótico que deja un cumpleaños infantil; pero yo no recuerdo que cuando era niña los cumpleaños fueran en otro lugar que no fuera la casa del festejado, con suerte salíamos al barrio o al patio, y claro, quedaba sucio y desordenado, pero nunca fue tan grave como para matar tapicería ni hacer pedazos las ganas de celebrar el siguiente. En cambio hoy vemos como de desarrollan batallas campales en cada fiesta, con niños que no superan los ocho años; eso no habla mal de los niños, sino más bien, habla pésimo de lo que hemos sido como padres; que debemos huir de nuestras casas para evitar la debacle de nuestra prole.

Yo hago un llamado urgente y a viva voz a aquellas madres que aunque no les quede muy linda, se atreven a hacer la torta de cumpleaños, a esos padres que podrían atreverse a elaborar una piñata con sus manos, a esos tíos y tías que tienen habilidades histriónicas a que preparen algo para sus niños, que les dejen recuerdos imborrables de sus cumpleaños relacionados con las personas que se preocuparon y tomaron el tiempo para hacerlo, como los que probablemente ustedes tienen de cuando eran niños, y dejen de lado el suflito y la cajita feliz, para cambiarlos por juegos entretenidos y cositas ricas que sólo hay en ESE cumpleaños, porque los hace su mami y no los venden en el supermercado.

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Un pensamiento en “TE REGALO UN CUMPLEAÑOS

  1. Buena, Ruffi. Este año en la celebración del cumpleaños número 10 de mi chiquitita, me sorprendió que me pidiera hacer la celebración en la casa.Mayor fue mi sorpresa, cuando el día en que lo celebrariamos le pregunté cuantos compañeros o amigos eran…..y ella respondió, “pocos mami, invité a 28”.Me queria morir, mi casa noe s tan grande y solo pensar en que 28 monitos saltando sobre mis sillones, tirando cosas al piso. Me imaginé lo peor.Pero no fue tanto, les preparé completos, pizzas, pinchos con fruta, ponche de durazno con bebidas y torta (obvio que la compré). Quedaron facinados, un grupo competia al playstation con alvaro y yo jugaba con las niñitas al trivian.Despues de todo no fue tan caotico y al final del día, mi pequeña me dio las gracias por que habia sido su mejor cumpleaños.Moraleja: puede que te saques la cresta ese día preparando cosas y limpiando, pero en la suma final siempre te darán números positivos y el mejor regalo, la sonrisa y besito de mi angelito. Saludos

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